Astillero
Las doce reformas de AMLO // Efectismo y profundidad // Leyes y voluntad política // Control legislativo pleno
Julio Hernández López
▲ DERECHO A LA MUERTE DIGNA. Ley de voluntad anticipada y derecho a la
muerte digna, entre las propuestas que presentará al Congreso Olga
Sánchez Cordero, según informó ayer.Foto Notimex
Fue un día más de
demostración de poderío político. El virtual presidente electo (VPE),
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), anunció, en un primer acto, con
futuros diputados federales y senadores, las doce reformas que impulsará
en aras de construir lo que él llama la cuarta transformación nacional
y, en un segundo acto, vespertino, se reunió con otra parte de la nomenklatura morenista recién electa.
De las doce reformas, ha de decirse que satisfacen en lo general el
apetito cívico básico que se manifestó en los pasados comicios. En lo
esencial, significan un esfuerzo de reordenamiento del aparato
gubernamental y, sobre todo, una disposición clara a terminar con
corruptelas, dispendios y abusos. Tal vez uno de los señalamientos más
celebrados por la tribuna es el relacionado con la cancelación de las
pensiones a quienes han vivido en Los Pinos y el envío de sus eventuales
expresiones de penuria económica al tabulador genérico de los
mexicanos, a las pensiones comunes y corrientes, raquíticas y siempre
escamoteadas, o a los beneficios asistenciales del adulto mayor sin
privilegios.Por lo demás, todo lo ofrecido por López Obrador parece plenamente cumplible, si se toma en cuenta que tendrá una fuerza legislativa capaz de aprobar sus iniciativas como en los mejores tiempos del presidencialismo mexicano, sin cambiarle ni una coma, si así fuera necesario. Para esos efectos, las doce reformas podrán cumplir cualquier propósito de efectismo, de impacto inmediato. La realidad, y sobre todo la mexicana, no se asusta demasiado, por desgracia, sólo con la aprobación de leyes. Por el contrario, hay una larga tradición de creatividad legislativa que se ha estrellado con una voluntad política de incumplimiento, posposición o abierta simulación.
Tal vez por ello es que el VPE tabasqueño quiso ligar el parto de sus reformas con una sesión de entendimiento con quienes serán los reproductores de tales propuestas. Estuvieron los gobernadores electos, diputados locales y presidentes municipales y alcaldes. Es decir, quienes procurarán aterrizar en sus demarcaciones, con la etiqueta plena del lopezobradorismo, las doce reformas sexenales.
Aun cuando la pasión política hoy muestra una fotografía de
unidad plena, sin fisuras, los gobernadores morenistas tienen texturas
diferentes y podrían entregar resultados también distintos. El mayor
lopezobradorismo, alentado además por la expectativa de la candidatura
presidencial de 2024, está representado por Claudia Sheinbaum, quien
gobernará Ciudad de México. Cuitláhuac García, de Veracruz, es otro
personaje genuinamente identificado con AMLO. En Tabasco, Adán Augusto
López Hernández estará siempre condicionado por la vigilancia política
de su paisano presidente (como el estado de México lo ha estado con
Enrique Peña Nieto).
Pero hay dos futuros gobernadores que provienen de una construcción política aliada, pero no integrada a López Obrador y a Morena, aunque formalmente hayan compartido siglas partidistas. Rutilio Escandón orienta su brújula conforme a la posición que marque Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas, senador electo y jefe del Verde y de una porción de Morena en la entidad. Cuauhtémoc Blanco se mueve conforme a las directrices muy pragmáticas, sabidamente cambiantes, de su manejador, antes en lo deportivo y ahora en lo político, José Manuel Sanz Rivera, nacido en España y naturalizado mexicano.
Las doce reformas propuestas tendrán plena viabilidad legislativa. Para coordinar la bancada en el Senado se ha propuesto al zacatecano Ricardo Monreal, cuyo desgaste político en el regateo por la candidatura a gobernar Ciudad de México, contra Claudia Sheinbaum (es decir, contra la decisión de AMLO), pareciera destinarlo, con fuerza disminuida, a cumplir y ejecutar las instrucciones de Palacio Nacional. Para coordinar la legislatura de la capital del país se ha propuesto a Alejandro Encinas. Y aún no se define quién coordinará la Cámara de Diputados federal.
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Pero hay dos futuros gobernadores que provienen de una construcción política aliada, pero no integrada a López Obrador y a Morena, aunque formalmente hayan compartido siglas partidistas. Rutilio Escandón orienta su brújula conforme a la posición que marque Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas, senador electo y jefe del Verde y de una porción de Morena en la entidad. Cuauhtémoc Blanco se mueve conforme a las directrices muy pragmáticas, sabidamente cambiantes, de su manejador, antes en lo deportivo y ahora en lo político, José Manuel Sanz Rivera, nacido en España y naturalizado mexicano.
Las doce reformas propuestas tendrán plena viabilidad legislativa. Para coordinar la bancada en el Senado se ha propuesto al zacatecano Ricardo Monreal, cuyo desgaste político en el regateo por la candidatura a gobernar Ciudad de México, contra Claudia Sheinbaum (es decir, contra la decisión de AMLO), pareciera destinarlo, con fuerza disminuida, a cumplir y ejecutar las instrucciones de Palacio Nacional. Para coordinar la legislatura de la capital del país se ha propuesto a Alejandro Encinas. Y aún no se define quién coordinará la Cámara de Diputados federal.
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Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
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