AMLO, Bartlett y el nacionalismo energético
Martes 31 de julio de 2018.
Con el nombramiento de Manuel Bartlett
como futuro director de la Comisión Federal de Electricidad, Andrés
Manuel López Obrador hizo un cálculo mucho más político y pragmático que
ideológico. Al sumar a su gabinete al convertido ex priista, convertido
a la izquierda en los últimos años, el virtual presidente no ignoraba
las reacciones, críticas y rechazo que desataría, aún en simpatizantes
suyos, en llamar al autor de tan cuestionada actuación en la elección de
1988; pero ese costo tal vez le pareció menor a cambio de lo que busca
hacer en la CFE y de paso en Pemex: el retorno a una política
nacionalista y de autosuficiencia en materia energética, con el rescate
de esas antiguas empresas y del papel del Estado en la producción de los
energéticos que consume el país.
Porque con la designación de Bartlett,
por incongruente y cuestionada que sea en lo político y aún socialmente,
se completa con Octavio Romero Oropeza en Pemex y Rocío Nahle como
secretaria de Energía, el primer mensaje de fuerza que el próximo
presidente quiere mandar a las poderosas empresas del sector energético,
tanto a las nacionales pero sobre todo a las extranjeras que se
beneficiaron con contratos millonarios con la apertura y la
privatización energética iniciada en los últimos sexenios de Zedillo,
Fox y Calderón, y culminada con la Reforma Energética de Peña Nieto: “La
política energética se va a definir en Palacio Nacional, no en Nueva
York, ni en Washington y mucho menos en Texas”.
No se entiende de otro modo que el
tabasqueño salga en defensa del que ha sido hasta ahora su nombramiento
más cuestionado y que el mismo Bartlett se engalle para llamar
“estúpidas” a las críticas en su contra que si bien provienen en su
mayoría de lo que el ex gobernador poblano llama “la reacción de la
derecha”, también ha habido críticas de personajes de izquierda e
incluso seguidores cercanos del lopezobradorismo.
Y es que políticamente no puede
esconderse la incongruencia. Apenas el 28 de junio, en su cierre de
campaña del estadio Azteca, Andrés Manuel se declaró “heredero” de todas
las luchas históricas de la izquierda, incluida la de Cárdenas, a quien
mencionó en su discurso junto con otros luchadores sociales. Y ahora
tendrá en su gabinete a quien, según la versión del fraude del 88, le
robó la elección a Cuauhtémoc con la “caída del sistema”; pero al mismo
tiempo, vale la pena recordar que fue el ingeniero quien dio
públicamente su apoyo a López Obrador y se reunió con él una vez que
había ganado la elección, bajo el argumento de que lo apoyaba por su
compromiso “de revertir la reforma energética”. Sería interesante saber
que opina hoy Cárdenas de este Bartlett de izquierda y si lo cree
distinto al que manchó y robó la elección que el ingeniero arma haber
ganado.
Cuando se trata del pasado de Bartlett,
está claro que al futuro presidente le interesa solo una parte de él: la
que tiene que ver con su apego a la antigua ideología del PRI, el
nacionalismo revolucionario, cuya defensa le costó a Bartlett
enfrentarse incluso al presidente en los primeros intentos de
privatización de la petroquímica secundaria y de la misma Comisión
Federal de Electricidad con Zedillo y sus Pidiregas y Contratos de
Servicios Múltiples, que abrieron la puerta a las primeras inversiones
privadas en el sector; luego seguir en su crítica a las reformas
energéticas de Fox y Felipe Calderón en 2007, que ampliaron esos
esquemas privados, para que finalmente el poblano se convirtiera en el
ariete y el operador de confianza del lopezobradorismo, ya como senador
del PT. Eso es lo que en el fondo unió a dos personajes tan disímbolos:
su apego y comunión con la antigua doctrina del priismo, hoy eliminada
por Peña Nieto de los estatutos y la ideología de ese partido: el
nacionalismo energético.
Por eso no debe sorprender la confianza
que AMLO le tiene a Bartlett, que fue su operador en el Senado. Lo que
sí es sorpresa, para los muchos intereses empresariales nacionales, pero
también estadounidenses, españoles y de otras nacionalidades, que han
hecho inversiones millonarias tanto en generación de energía eléctrica
como en los contratos de Pemex para explotar yacimientos, es que el
primer round del nuevo gobierno y de su presidente sea desde ahora con
un mensaje tan contundente: que a partir del 1 de diciembre volverá a
fortalecerse la rectoría del Estado en materia energética. Para muchos
eso será retroceso; para López Obrador será uno de los ejes
fundamentales de su proclamada “transformación”.
NOTAS INDISCRETAS… Qué
tan fuerte llegó el mensaje de fuerza de AMLO y sus nombramientos en
Energía, Pemex y CFE, que ya desde Madrid pidieron una reunión del
virtual presidente mexicano con el presidente del gobierno español, el
socialista Pedro Sánchez. El encuentro podría llevarse a cabo a finales
de agosto y con el mandatario ibérico vendrían varios de los dueños de
empresas de su país que serían afectadas por un cambio en la política
energética de México, como Iberdrola y otras más. Así que la sacudida
apenas comienza…Los dados vuelven recargados y mandan una Serpiente.
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